EL ENCUENTRO
por Fernando Otero

 

Lo mas desconcertante era la obscuridad acompañada de vez en cuando por un click que no tenía origen en ningún punto especifico, sino que de pronto aparecia llegando en circulos concéntricos, encontrando punto de destino en el centro de ese espacio, que no podia ser definido como habitacion pues no habia paredes confinando el lugar, pero a la vez de alguna manera insconciente producía la sensación de estar definido en el universo.

De pronto, de la nada le llegó un olor desconocido pero familiar a la vez. Olor a piel fresca, olor de mujer. Y asi, en medio de la obscuridad, sintio las formas de mujer a su lado, y sin decir una palabra, reconociendose sin verse, se enredaron en la danza magica del amor, con una sed que devoraba las entrañas de ambos. El silencio se fue perdiendo al ritmo de los amantes, primero arrullandolos con el sonido de un rio que en vez de agua estaba compuesto de una interminable secuencia de zeros y unos que brillaban como luciernagas digitales. Luego a medida que la pasión progresaba, en una perfecta sincronia de efectos de multimedia, coordinados con la precision de un Pentium, música y luces acompañaban la cadencia de los amantes, subiendo el timbre hasta explotar todos, amantes, música y efectos visuales en un orgasmo cósmico que estremeció todos los componentes en todos los circuitos en todas las tarjetas del computador servidor, creando una sobrecarga de energia que consumío la electricidad de la ciudad entera…..

Al dia siguiente se despertó con el recuerdo de la noche anterior, con el sabor de ese sueño absurdo y delicioso, donde de alguna manera fuerzas invisibles le habian permitido encontrarse con su amante cibernetica en una partición especial del disco duro de su computador.Y hubiera quedado en eso, en un sueño, de no haber sido por la noticia en todos los canales de la television y en el titular de la edición especial de El Heraldo. La red entera de computadores del mundo, todos, desde los sofisticados y secretos computadores de la Secretaria de Defensa de los Estados Unidos que dirigen los misiles que destruyen al universo, hasta los servidores en el Vaticano usados por el Papa para mandar sus bendiciones masivas, todos los computadores comenzaron una danza sensual de efectos visuales y audio que tenia en ascuas a la comunidad cientifica mundial. Y se quedo alli mirando al televisor, totalmente apendejado, escuchando la misma noticia un un millón de veces hasta cuando sintió la llegada de su esposa con el aroma de una taza de café en la mano. Ella medio leyo el periodico, le puso algo de atencion a la television y de pronto anuncio con aire de revelacion: debe ser el comienzo del Apocalipsis.